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La campaña que nunca gastó un peso

Lanzamos una campaña de Google Ads para nuestros propios servicios y en dos meses gastó 103 pesos. La diagnosticamos cuatro veces. Las tres primeras encontramos algo roto; la cuarta, la razón real.

Mario Velázquez7 de octubre de 20268 min

El 5 de julio lanzamos una campaña de Google Ads para vender nuestros propios servicios. Presupuesto modesto, anuncios revisados, palabras clave elegidas a mano.

Dos meses después había gastado 103 pesos. No 103 mil: ciento tres.

La diagnosticamos cuatro veces. Las primeras tres encontramos algo roto y lo arreglamos, y las tres veces siguió sin servir. La cuarta encontramos la razón real, y no era ninguna de las anteriores.

Esta es la autopsia completa, incluida la parte donde uno de nuestros propios arreglos fue lo que la mató.

Autopsia 1: el tope de puja

A los diez días del lanzamiento: cero impresiones. No pocas. Cero.

Todo decía que estaba bien. Campaña "Apta". Las 18 palabras clave, "Aptas". Los anuncios, aprobados. Saldo disponible. Segmentación correcta.

El culpable estaba escondido en la configuración de puja: la estrategia "Maximizar clics" tenía activado un límite máximo de costo por clic de 25 pesos. Para palabras clave B2B de software e inteligencia artificial en México, 25 pesos no alcanza para entrar a la subasta. El anuncio es elegible y simplemente nunca compite.

Quitamos el tope. Y funcionó: la campaña empezó a servir y gastó esos 103 pesos.

Lo que aprendimos: "Apto" no significa "se está mostrando". Significa que nada le impide mostrarse. Son cosas distintas y Google las nombra igual.

Autopsia 2: la declaración que nadie contesta

Del 20 de julio al 19 de agosto, otra vez cero. Un mes completo.

Esta vez el rastro apareció en el informe de la estrategia de puja, una pantalla que casi nadie abre. Decía Inactiva. La campaña estaba apta, los anuncios aprobados, y la estrategia de puja apagada.

Encontramos dos causas y corregimos las dos:

  • Una declaración regulatoria sin responder en la configuración de la cuenta, sobre anuncios políticos de la Unión Europea. Aunque no tengas nada que ver con eso, si no la contestas Google puede pausar la entrega. No manda un correo urgente: se queda ahí.
  • Google había activado solo una función de automatización que nosotros habíamos apagado a propósito al crear la campaña. La volvimos a apagar.

Y de paso cambiamos la puja de "Maximizar clics" a "Maximizar conversiones", razonando que con conversiones configuradas el sistema optimizaría mejor.

Ese cambio fue un error, y tardamos doce días en darnos cuenta.

Autopsia 3: pujar hacia una conversión imposible

Agosto cerró en cero pesos. Mes completo, cero impresiones.

Revisamos absolutamente todo lo obvio, y todo estaba sano: campaña apta, dos anuncios con calificación "Buena", 18 palabras clave aptas sin ninguna marcada como de bajo volumen, facturación al corriente, informe de puja en Activa y sin recomendaciones, automatización apagada.

La causa estaba en un lugar donde no habíamos mirado: qué conversiones tenía asignadas la campaña.

Las siete acciones de conversión de la cuenta eran plantillas que Google crea solo, pensadas para campañas locales: llamadas telefónicas, clics para llamar desde el mapa, "cómo llegar". Todas de llamada o de mapa. Ninguna de sitio web.

Una campaña de búsqueda que manda tráfico a un sitio web, sin extensión de llamada, jamás puede producir esas conversiones. Y una puja automática que optimiza hacia una conversión inalcanzable hace lo único razonable: puja prácticamente en cero.

La configuración de la campaña lo decía en texto plano, en una línea que habíamos leído sin leerla: "tu campaña está optimizada para generar Contactos, Llamadas telefónicas".

Aquí está la parte incómoda: eso lo rompimos nosotros. El cambio a "Maximizar conversiones" del 19 de agosto —hecho como arreglo— fue lo que apagó la campaña durante ese tramo. Regresamos a "Maximizar clics" sin tope.

Lo que aprendimos: apto en todo, más puja activa, más cero impresiones, obliga a revisar hacia qué conversión está pujando la campaña. Y a desconfiar del arreglo propio con la misma dureza que del problema original.

Autopsia 4: la pregunta que nunca hicimos

9 de septiembre. Treinta días más: cero impresiones, cero pesos.

Volvimos a verificar todo, uno por uno. La casilla del tope de CPC, desmarcada. Grupos de anuncios, aptos. Las 18 palabras clave, aptas, ninguna de bajo volumen. Los dos anuncios, aptos y con buena calificación. Saldo disponible: 646 pesos. Ni una sola alerta de política, verificación o suspensión en toda la cuenta.

No quedaba nada roto que arreglar. Así que finalmente hicimos la pregunta que debimos hacer el 5 de julio, antes de gastar el primer peso:

¿cuánta gente busca esto?

Sacamos los volúmenes reales del Planificador de palabras clave, para México, de los últimos doce meses:

  • agencia de inteligencia artificial: 10 a 100 búsquedas al mes
  • agentes de ia para empresas: 10 a 100
  • ia para empresas: 10 a 100
  • soluciones de inteligencia artificial para empresas: 10 a 100
  • desarrollo de software a la medida: 10 a 100
  • chatbot para empresa: 10 a 100
  • automatización de procesos empresa: sin datos suficientes
  • automatización de procesos con inteligencia artificial: sin datos suficientes

Nueve de cada diez de nuestras palabras clave tienen entre 10 y 100 búsquedas mensuales en todo México. Eso es una a tres búsquedas al día, para el país entero, repartidas entre todos los competidores.

La única con volumen de verdad, automatización de procesos, cayó 90 % en tres meses y 90 % contra el año anterior. Y es tan genérica que buena parte de esas búsquedas son de automatización industrial, no de software.

Encima, cuando sí aparece una subasta, la puja de la parte superior de la página va de 37 a 2,000 pesos por clic.

La campaña nunca estuvo rota. No hay mercado de ese tamaño. Casi no hay subastas, y las que hay cuestan más que el presupuesto diario completo.

El orden correcto para diagnosticar

Si tienes una campaña que no gasta, esta es la secuencia que nos hubiera ahorrado dos meses. Está invertida a propósito: lo más barato de comprobar va primero.

  1. Volumen de búsqueda. Antes que nada. Si tus palabras clave suman decenas de búsquedas al mes, ninguna configuración lo arregla. Cinco minutos en el Planificador.
  2. El límite de puja. Si la estrategia trae tope de CPC, compáralo contra la puja de la parte superior de página de tus propias palabras clave. Un tope por debajo de eso es un apagador.
  3. El informe de la estrategia de puja. Si dice Inactiva, ahí está el problema, aunque todo lo demás diga "apto".
  4. Las declaraciones pendientes en configuración de la cuenta. Pausan la entrega en silencio.
  5. Hacia qué conversión pujas. Abre la configuración de la campaña y lee la línea que dice para qué está optimizada. Si esa conversión no puede ocurrir en tu embudo, la puja automática se va a cero.
  6. Facturación y políticas. Lo último, porque es lo que Google sí te avisa.

Nosotros lo recorrimos del 6 al 1.

Por qué lo publicamos

Porque el sesgo de la industria empuja en la dirección contraria. Una agencia con una campaña que no gasta tiene todos los incentivos para seguir "optimizando": cada revisión se ve como trabajo, cada ajuste como avance. Nosotros hicimos exactamente eso tres veces.

La conclusión honesta no dejaba factura: este canal no aplica para este servicio en este país.

Y hay un contraste que lo vuelve claro. La misma semana, con el mismo operador y las mismas herramientas, una campaña de búsqueda para un taller mecánico en Puebla llevaba semanas topando su presupuesto diario y trayendo prospectos a un costo por conversión de 31 pesos.

La diferencia no es habilidad. Es que miles de personas al mes buscan "llantas en Puebla", y unas decenas buscan "agencia de inteligencia artificial". Google Ads es un canal de captura de demanda, no de creación. Si la demanda no existe, no hay nada que capturar.

Qué estamos haciendo ahora

Antes de apagarla, dejamos corriendo una última prueba acotada de dos semanas con la búsqueda ampliada por IA, para ver si existe demanda adyacente que nuestras palabras clave no atrapan.

Escribimos la regla de decisión antes de ver los resultados, que es la única manera de que una prueba signifique algo:

  • Cero impresiones en catorce días: no hay mercado, se apaga.
  • Impresiones con búsquedas irrelevantes: es ruido, se apaga.
  • Clics con búsquedas comerciales reales: hay señal, se evalúa.

En paralelo medimos el mismo servicio en Estados Unidos, en inglés. Ahí las mismas categorías tienen entre mil y diez mil búsquedas mensuales. Ese es otro artículo, y probablemente otra campaña.

Lo que nos llevamos

Gastamos dos meses de atención en arreglar algo que nunca iba a funcionar, porque saltamos la pregunta más barata de todas. Medir la demanda antes de construir el embudo cuesta cinco minutos; descubrirlo al final costó un trimestre.

Y la segunda, menos cómoda: cuando arreglas algo y el problema sigue, la hipótesis a revisar incluye tu propio arreglo. Uno de los nuestros fue el culpable de todo un mes.

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