
The Challenge
El taller operaba el clásico cuadro de la industria: el cliente dejaba su auto a ciegas, sin forma de ver qué se le hacía ni en qué etapa iba, y el diagnóstico vivía en papel y en la cabeza del mecánico. Eso generaba desconfianza, llamadas constantes preguntando si el coche ya estaba listo, y cero evidencia para respaldar el trabajo realizado.
Results
El taller dejó atrás el papel y la opacidad: hoy cada servicio queda documentado con evidencia visual y el cliente sigue su reparación en vivo. En los primeros meses de uso se levantaron más de 1,600 inspecciones con foto y los clientes consultaron el estado de su auto miles de veces, sin descolgar el teléfono.